
Todo proyecto tiene un plano de lotificación. Casi siempre es un PDF que el proyectista entregó y que el área comercial imprime, marca con plumón y vuelve a escanear.
Ese PDF tiene un problema de fondo: nació muerto. El día que se imprimió era cierto, y desde entonces cada venta lo vuelve un poco más falso.
Un masterplan interactivo es el mismo plano, pero donde el color de cada lote lo decide el inventario y no el plumón.
Qué cambia en la práctica
El cliente se ubica solo
Un interesado no entiende “manzana C, lote 14”. Entiende “este de acá, el que da a la avenida”. Un plano donde puede hacer clic, ver el área, el frente, el fondo y quién lo rodea le permite elegir sin que el vendedor le traduzca nada.
Nadie promete un lote vendido
Es la ganancia menos vistosa y la más valiosa. Cuando el estado del lote se pinta desde el inventario, el lote que se vendió a las once de la mañana deja de estar disponible en el plano a las once de la mañana, en el stand, en la web y en el teléfono del vendedor que está en otra provincia.
El plano se vuelve un cotizador
Si un clic en el lote abre su precio y su cuota estimada según la inicial y el plazo que el interesado elija, el plano deja de ser información y pasa a ser el lugar donde se decide. Es el paso natural entre “me gusta ese” y “¿cuánto me sale al mes?” — y de eso hablamos en detalle en cómo calcular la cuota de un lote.
El interés se vuelve medible
Un PDF no te dice nada. Un plano interactivo sí: qué manzanas se miran más, qué lotes se cotizan y cuáles nadie toca. Esa información sirve para dos decisiones concretas: qué lotes empujar y dónde el precio está fuera de mercado.
Los cinco estados que el plano tiene que distinguir
Un plano con dos colores —libre y vendido— obliga al equipo a llevar la verdad aparte. Los estados que hacen falta son cinco, y cada uno pide una acción distinta:
| Estado | Qué significa | Qué hay que hacer |
|---|---|---|
| Disponible | Se puede cotizar y vender | Nada, está listo |
| Reservado | Hay un interesado con prioridad, sin pago | Darle fecha límite |
| Separado | Hay pago de separación | Vigilar el vencimiento |
| No disponible | Bloqueado por la empresa (aporte, servidumbre, uso propio) | Sacarlo de la vista comercial |
| Vendido | Con contrato firmado | Pasar a cobranzas |
El estado debe ir además con texto y no solo con color: un porcentaje del público no distingue bien el verde del rojo, y un plano que solo comunica por color deja gente afuera.
Qué necesitas para armarlo
Menos de lo que parece:
- El plano de lotificación que ya tienes, en imagen o PDF.
- La lista de lotes con código, manzana, área y precio. Un Excel sirve: es lo que se importa.
- Las etapas, si el proyecto se vende por etapas.
- Las condiciones de financiamiento —inicial mínima, plazos, tasa— para que el cotizador calcule.
- Coordenadas, si quieres además el proyecto georreferenciado sobre el mapa satelital.
Lo que no necesitas es rehacer el plano ni contratar a un desarrollador.
Cómo se hace en Cronos360
Subes la plantilla con tus lotes y el sistema los valida, los importa y los coloca en el mapa con su área, precio y estado. Sobre eso quedan dos vistas: el masterplan sobre tu propio plano y el geoportal 3D, que ubica la lotización sobre la imagen satelital real con el entorno que hace vender —la carretera, el colegio, la playa.
Ambas vistas leen el mismo inventario que usa el CRM, así que no hay una versión comercial y otra real. Y ambas se publican en la web del proyecto, donde el interesado entra desde tu anuncio, elige el lote, simula su cuota y deja sus datos, que llegan a tu CRM con el lote de origen.
Si hoy estás llevando la disponibilidad en una planilla, vale la pena leer primero dónde se rompe el control de lotes en Excel: el masterplan resuelve la parte visible del problema, pero la causa está en tener el inventario en un archivo que se copia.
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